Video Interactivo de Banco Central de Venezuela, sobre la puesta en
circulación de las Monedas de 10, 20,50, 100 y 500 Bolívares del año 2000
Video Interactivo de Banco Central de Venezuela, sobre la puesta en
circulación de las Monedas de 10, 20,50, 100 y 500 Bolívares del año 2000
Despues de la separacion de la Gran Colombia, con fecha de 1858 se acuñaron las primeras monedas de plata para su circulación dentro de Venezuela.
Fueron las monedas de 5 reales, 2 reales 1 real y 1/2 real acuñadas en la Casa de Moneda de París, según resolución de la Secretaría del Despacho de Hacienda del 18 de Julio de 1857.
Esta resolución se basaba en la Ley de Monedas del 23 de Marzo del mismo año, siendo el Presidente de la república de la época José Tadeo Monagas, y fue refrendada por el Dr. Jacinto Gutiérrez quien para entonces era el Secretario de Hacienda.
La emisión del ½ Real, 1 Real, 2 Reales y 5 Reales de 1858 fue la única de monedas de plata con la efigie de la Libertad, lograda por el famoso grabador de la ceca de Paris DÉSIRÉ ALBERT BARRE. Su apellido “BARRE” está en el anverso de estas monedas a continuación de la “A”, que representa la marca de la ceca.
De estas monedas, la de 5 reales fue la mas popular por su mayor valor adquisitivo y coloquialmente se le dio el nombre de “BAMBA”
Las caracteristicas de la moneda fueron las siguientes:
General: Forma circular, canto de líneas oblícua contínuo.
Anverso: Ribete circular, gráfila dentada. En el centro, efigie de La Libertad mirando hacia la izquierda, circulada en la parte superior 7 estrellas y en la parte inferior, un anclaa, el año, “A” y “BARRE”
Reverso: Ribete circular, gráfila dentada. En el centro, Escudo de Armas, circulada por la parte superior “REPUBLICA DE VENEZUELA” y en la parte inferior, “5 Rles. 11,50 Gs.”. Entre el escudo y la inscripción inferior está una mano.
Composición: Ley 900 (90% Plata)
Peso: 11,5000 Gramos
Diámetro (Módulo): 30,000 mm
Fecha: 1858
Acuñaciones: 26.120
Acuñadora: Casa de Monedas de París


De esta moneda sólo se acuñaron 26.120 piezas. Su gran escasez se debe, no solamente al pequeño número de piezas producidas, sino que muy posiblemente la mayoría de estas monedas fueron fundidas, puesto que siendo su peso menor a las acuñaciones posteriores de 5 reales con la efigie de Bolívar, la gente debe haber preferido las de mayor peso y rechazadas éstas por ser más livianas.
Hay que reconocer, sin embargo, que entre 1858 y 1873 año de la introducción de la nueva moneda más pesada, aquella cumplió cabalmente con su cometido, resolviendo en parte un problema de envergadura como era la falta de circulante.
A pezar de que las nuevas acuñaciones de la moneda de 5 reales tenian la efigie de Bolivar, se le continuo llamando Bamba a la moneda de 5 Reales hasta que se dejaron de acuñar.
Desde el punto de vista numismatico la Bamba de 1858, es bastante escasa en buenas condiciones y su valor en condicion BU es de 4500 US$ (segun el catalogo Krause del 2011)
DE LA PRIMERA MONEDA AL BOLÍVAR FUERTE
GRATIS! Juego Interactivo
El Banco Central de Venezuela dispone del juego interactivo “De la Primera Moneda al Bolívar Fuerte”, al cual se accede a través de un CD instalador. Por medio de éste, se conocerá la historia de Venezuela, la historia de la moneda y la reconversión monetaria.
Consiste en resolver una serie de pruebas de conocimientos y habilidades, con el objetivo de involucrar a la colectividad infantil y juvenil en torno al tema de la historia de nuestra moneda, e incorporarlos al proyecto de reconversión monetaria.
El juego está comprendido en tres fases. Cada una de ellas consta de tres momentos históricos de nuestro país. La primera fase contiene los períodos Prehispánico, Colonial e Independencia; en la segunda fase se presentará la República de Colombia o Gran Colombia, la República de Venezuela y los Estados Unidos de Venezuela. Para finalizar, la tercera fase estará constituida por los dos últimos momentos históricos: la República de Venezuela y la República Bolivariana de Venezuela.
El juego esta dividido en cuatro partes en archivos RAR para su descarga.
(Descarga el Juego GRATIS aqui!)

Juego BCVpart1 (40.9MB)
Juego BCVpart2 (40.9MB)
Juego BCVpart3 (40.9MB)
Juego BCVpart4 (32.3MB)
Requisitos minimos para la ejecución del juego:
- Equipo Pentium IV o superior
- Tarjeta de video de 64MB
- Memoria RAM de 512MB
- Monitor SVGA
- Tarjeta de sonido Sound Blaster o compatible
El bolívar es la moneda de curso legal de Venezuela. El pasado 31 de marzo del 2012, se cumplieron 133 años de la decisión del gobierno de turno de poner en nuestra moneda el nombre del Libertador.
Fue el presidente Antonio Guzmán Blanco quién consolidó el régimen monetario venezolano por el Decreto de 31 de marzo de 1879, creando el “bolívar de plata” como unidad monetaria de Venezuela. El mismo Decreto prohibió la circulación de monedas extranjeras, que en lo sucesivo sólo se admitirían en su calidad de mercancías según su contenido del metal fino. Esto fue un duro golpe al dólar estadounidense que circulaba en Venezuela. La moneda de plata venezolana circuló libremente desde 1879 hasta la década de los 70 del siglo XX, o sea más de 130 años.
Con este decreto el sistema métrico decimal se instauró en el sistema monetario por necesidad, para eliminar el sistema europeo que usaba la relación de 1 kg de oro igual a 16 kg de plata. Guzmán Blanco en 1886, autorizó a explotar las inmensas reservas de oro de El Callao, para proveer oro a la “Casa de Moneda”, donde se acuño el “bolívar de Oro”, llamado popularmente “pachano”, en alusión a su director, General Jacinto Regino Pachano. Durante el siglo XX, el auge en la circulación monetaria tanto en los billetes como en las acuñaciones de oro y plata, trae también un aumento de las reservas en oro, razón por la cual en la Constitución del 24 de junio de 1918, se decretó como unidad monetaria nacional: el “bolívar de oro”. Todos quieren invertir en el país, y se inicia una migración de personas de todos los rincones del planeta. Esta prepotencia de Venezuela, que no se veía desde la época de Simón Bolívar, alerta a los Estados Unidos con su dólar.
En Venezuela, las primeras monedas conocidas fueron traídas por los conquistadores en 1498. No obstante la escasez de monedas y la poca producción de objetos vendibles, hizo que en el Siglo XVI predominara el trueque como forma de comercio el cual obligaba a dar directamente producto por producto, lo que resultó ser insuficiente por la falta de coincidencia de los deseos y necesidades entre la población. Y aún en caso de coincidencia de necesidades, existía la diferencia de la cantidad requerida. Esta falta de relación hizo resaltar aún más la necesidad de disponer de algún medio de pago más confiable y aceptado por todos. Fueron las perlas las llamadas a llenar este vacío. Cabe destacar que el Cabildo Caraqueño declaró las perlas de Margarita como moneda, decisión que se mantuvo entre 1589 y 1620.
Durante más de un siglo la perla cumplió la función de moneda. En determinados momentos aventajaba a la moneda de oro y plata española, ya que ésta sufría gran inestabilidad por la escasez que se presentaba continuamente de dichos metales. En estas condiciones las perlas generaban más confianza en el ánimo de los mercaderes, pues su valor estaba menos expuesto a fluctuaciones.
En 1600 se presentó un problema ya que no había oro alguno en la colonia y muy pocas perlas, por lo que el Cabildo tuvo que informar al Rey que por la falta de monedas, los vecinos se habían visto en la necesidad de volver al trueque, principalmente sobre la base de harina, lienzo de algodón y zarzaparrilla. Con el tiempo, la mayor parte de las monedas de las que disponía la Provincia provenían de sus exportaciones a las Antillas. México llegó a ser a mediados del siglo XVII, la única fuente de aprovisionamiento monetario, ya que se recibían grandes cantidades de monedas de oro y plata en pago de las grandes cantidades de cacao que se le enviaban.
Para facilitar la aplicación de la medida de los “once granos” y evitar el engaño y fraude, el Cabildo de Caracas hizo fabricar por el platero Pedro Fernández, pesas de dos reales, un real y medio real, debidamente selladas con una marca de león, el símbolo de la ciudad.
La historia de las monedas en el país tuvo varios pasos desde el 1600 . La primera de éstas fue el Peso Fuerte o mejor conocido como el “peso venezolano” en el año de 1811, luego, después de varios cambios políticos en 1871 se logra crear una moneda única para el país que es bautizada como “El Venezolano”, que dura poco tiempo, cual fue diseñada por un francés llamado Albert Desire, dicha moneda poseía la figura del rostro de Simón Bolívar héroe de Venezuela y fue el que lucho por su independencia y de otras naciones americanas .
Desde finales del siglo XIX, hasta la fecha actual, las monedas venezolanas no han variado mucho en sus diseños, una vez que la casa de la moneda de Caracas cierras sus puertas entre 1886 y 1889, donde se acuñaron piezas de 20 y 100 bolívares de oro y monedas de 5, 2, 1 bolívar y de 50 céntimos de plata. Después se volvieron a mandar hacer en el extranjero con ligeros cambios en el escudo y en las leyendas del reverso.
En vista que la fabricación de las monedas en oro y plata con el tiempo salía más costosa de lo que representaba en la economía monetaria, las monedas tienen un cambio en su composición. Se utilizó el níquel como nuevo compuesto para la fabricación de las monedas, sin embargo para 1944 debido a la segunda guerra mundial, se produjo una aguda escasez de níquel, por lo cual la Casa de Moneda de Denver, acuñó las piezas de cinco y doce céntimos y medio con una aleación de bronce y zinc, dándole un tono amarillento, retomando al año siguiente el níquel.
En 1971 se acuño una moneda en acero chapeado en cobre, esta combinación dio a las monedas un aspecto sucio color rojo negruzco, por lo que para 1983 se resuelve hacer el chapeado de níquel. Para 1989 las monedas desaparecieron ya que estaban hechas de níquel puro, y para esta época las minas de níquel en todo el mundo hicieron crisis, disparando el precio de la tonelada de níquel de 4 mil dólares a 20 mil dólares, esto trajo para los ojos de muchos ver las monedas como un tipo de negocio, acaparando las monedas para venderlas como materia prima a numerosas empresas que utilizaban el níquel como elemento de trabajo. Motivado a ello se tomo la decisión de cambiar nuevamente la composición de las monedas, creándola de acero con un baño de níquel, para darle un buen color y excelente grabado.
En 1998 el BCV aprobó la acuñación de monedas con las denominaciones de 10, 20, 50, 100 y 500 Bs. sustituyendo a los billetes de igual denominación hasta que estos vayan extinguiéndose. A partir del 30 de junio del 2000 entraron en circulación monedas de 1000 Bs. Con una canto dorado alrededor, acuñadas en la Casa de la Moneda de Venezuela, con la novedad de incluir el logo de la Casa de Moneda y el año indicado es 1999.
Para 2007 la economía venezolana realizó una reconversión monetaria, eliminando tres ceros al dinero, llevando esa nueva escala monetaria todo aquello que se exprese en monada nacional, por lo tanto se divide entre 1000 todo lo que se exprese en bolívares, ejemplo lo que es 1000 bolívares, aplicando la reconversión monetaria de Venezuela, este pasa ser 1 bolívar y de esta manera todo el cono monetario. Esta reconversión monetaria entró en vigencia el 01 de enero 2008 y la nueva familia de moneda recibe el nombre provisional de “Bolívar Fuerte”, la cual permanecerá por los primeros 6 meses del año mientras perdura el periodo de transición. El nuevo cono monetario mantendrá el mismo diseño que se venia realizando en pasadas ediciones monetarias, se acuñaran monedas de 1 bolívar con un canto dorado alrededor, de 0.50, 0.25, 0.125, 0.10, 0.05 y 0.01 céntimos. Una vez que se cumpla el periodo de transición, la moneda recobrara su nombre de Bolívar.
El Banco Central de Venezuela (BCV) presentó el martes 25 de octubre del 2011, una emisión filatélica conmemorativa del año del Oro, que se celebró en 2010.
Esta actividad, organizada entre el emisor y el Instituto Postal Telegráfico de Venezuela (Ipostel), se realizó en el auditorio Gastón Parra Luzardo de la Torre Financiera del BCV, en Caracas.
Esta nueva serie consta de 10.651 hojas de recuerdo de 6 estampillas cada una, en las que se reproducen 3 monedas de oro, emblemáticas del acervo numismático venezolano.
Se presentó una estampilla sobre la pieza de 100 bolívares, de 1886, conocida popularmente para la época de su circulación como Pachano; la de 20 dólares norteamericanos, mejor conocida como Morocota, de 1851, y la moneda conmemorativa del BCV de 1.000 bolívares, acuñada en 1975, nombrada también como Gallito de las Rocas, reseña una nota de prensa.

El Banco Central de Venezuela declaró 2010 como año del Oro, como parte de las actividades conmemorativas de su 70 aniversario y del Bicentenario del 19 de abril de 1810.
El instituto emisor ratifica además su firme compromiso de mantener una participación activa en el mercado interno del oro, bien como custodio del oro amonedado que forma parte de las reservas internacionales y como ente regulador de la comercialización y refinación del metal áureo que se produce en el país, especialmente en Guayana.
El “Pachano”, fue acuñado entre 1886 y 1889 y fue símbolo de una política económica nacionalista, emprendida por el entonces presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco. Asimismo, esta pieza monetaria fue producida en el primer cuño venezolano de la era republicana, como fue la Casa de Moneda de Caracas.

La conocida “Morocota”, cuya denominación es de 20 US$, fue moneda de curso legal en nuestro país durante el siglo XIX. El apodo con que se conoció proviene del morocoto, término que describe a un pez de color dorado que habita los ríos de los estados Bolívar y Amazonas.
La moneda conocida como “Gallito de las Rocas” –ave que habita en Los Andes venezolanos- pertenece a la serie conmemorativa de la obra realizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Fauna Silvestre, que también incluye piezas de plata con imágenes de otras especies venezolanas en peligro de extinción.
En 2010, el BCV e Ipostel realizaron una emisión filatélica dedicada a la colección de obras de arte del instituto emisor. En 2008 ambas instituciones hicieron lo propio, pero en el contexto de la Reconversión Monetaria, por eso las estampillas y demás artículos relacionados estuvieron dedicados a la familia de billetes y monedas del bolívar fuerte.
Nota: Gracias al autor del articulo RAFAEL DÍAZ CASANOVA por mencionar nuestro sitio monedadevenezuela.net en su interezante trabajo.
Articulo publicado en el Diario el Universal el 13 de abril de 2012
RAFAEL DÍAZ CASANOVA | EL UNIVERSAL
viernes 13 de abril de 2012 03:30 PM
Se llama “cono monetario” al conjunto de monedas que existen y circulan simultáneamente en un país y que se describen en orden ascendente o descendente.
En Venezuela, la historia de las monedas es fascinante. Podemos leer un trabajo que describe la evolución de las monedas en Venezuela en el sitio web www.monedasdevenezuela.net/ donde están descritas con mucho detalle las incidencias monetarias en las diferentes etapas políticas de la nación.
Los comienzos de Venezuela encuentran que las monedas que circularon eran las de los países que nos poblaron. En aquellos tiempos se acuñaban las llamadas monedas macuquinas, cuya característica fundamental es que eran acuñadas a mano y por lo tanto eran irregulares. También se utilizaron las monedas de curso legal de España, Francia e Inglaterra.

El general Antonio Guzmán Blanco, mediante ley del 31 de marzo de 1879 establece como unidad monetaria el bolívar de plata que se hace de obligatoria circulación el 1 de julio de ese mismo año.
Desde entonces y hasta 2007 es ese bolívar de plata la moneda que usamos los venezolanos, aunque en los últimos años ya no era de ese metal.
Sin entrar en los detalles interesantísimos de la evolución de nuestra moneda y sus equivalencias, debemos resaltar que la estabilidad de nuestro signo monetario fue una de las mejores de todos los países latinoamericanos.
El cono monetario que se diseñó estaba formado por monedas de cinco, dos y un bolívar y fraccionarias de un real (0,50) un medio (0,25), una locha (0,125) y una puya (0,05). Hubo, en la emisión inicial de 1879, monedas de veinte céntimos y en la de 1971, monedas de diez céntimos. Anotemos que la locha se puede considerar un tributo al sistema métrico y monetario inglés, pues es allí donde encontramos las fracciones de octavos. Resaltemos también que nunca se acuñó monedas de un centavo.
Los billetes que se imprimieron eran de quinientos, cien, cincuenta, veinte y diez bolívares.
Antes de que el Banco Central de Venezuela asumiera la emisión de monedas en 1941, las casas comerciales y los bancos, emitían billetes que respaldaban con sus activos.
Más adelante y como tributo a la devaluación monetaria que comenzó en febrero de 1983, se han acuñado e impreso muchas monedas que prostituyeron nuestra economía. Recordamos los tristemente célebres billetes de uno y dos bolívares, impresos en papel “bond” y que recibieron el nombre de su promotor. Se emitieron monedas y billetes de cinco bolívares, más tarde aparecieron los billetes de grandes ceros, mil, dos mil, cinco mil, diez mil bolívares, etc.
También y por la misma razón se acuñaron monedas de diez, veinticinco, cincuenta, cien y quinientos bolívares. Todo un aquelarre.
El 6 de marzo de 2007 se promulga la ley que obliga a partir del 1 de enero de 2008 la circulación del inicialmente llamado bolívar fuerte. Para la fecha en la que entró en circulación la nueva moneda el cambio era de dos mil ciento cincuenta bolívares antiguos por dólar norteamericano, es decir, dos bolívares fuertes y cincuenta céntimos.
El cono monetario decretado entonces se compuso de monedas de un bolívar, cincuenta céntimos, veinticinco céntimos, doce céntimos y medio, diez céntimos, cinco céntimos y un céntimo. Y se imprimieron billetes de dos bolívares, de cinco bolívares, de diez, veinte, cincuenta y cien bolívares.
Hoy, cuando Venezuela está sometida a un absurdo control de cambios que ubica las relaciones legales entre cuatro treinta y algo cercano a seis bolívares por dólar, nos encontramos que las piezas monetarias tienen valores que comienzan en unos diecisiete dólares el billete de cien bolívares y un bolívar que es apenas dieciséis centavos de dólar norteamericano.
Las monedas fraccionarias no tienen sentido y para cancelar cualquier factura cotidiana hace falta lo que el pueblo llama, una paca de billetes. Estamos, monetariamente, arruinados.
[email protected]
@rafael862
Banco Central de Venezuela
Cuadernos BCV Serie Técnica
El trabajo que se presenta a la discusión, tiene por objeto dar a conocer al público en general, en forma sistematizada y sencilla, algunas especificidades sobre las monedas.
La metodología seguida en la investigación, consistió en “rastrear” los instrumentos legales relacionados con la
acuñación de monedas desde 1802 hasta 1996, entrevistar a técnicos, visitar algunas plantas de producción de monedas de
empresas transnacionales y examinar a detalle las piezas que conforman la colección de monedas y el archivo del Banco
Central de Venezuela. Las fuentes anotadas, fueron conjugadas con la experiencia del autor como Tesorero del
Banco Central de Venezuela desde 1985 hasta la fecha.

Se reseña en un aparte, la experiencia reciente relacionada con la escasez relativa de monedas, analizando las causas que la generaron y las actividades adelantadas por el Banco Central de Venezuela para corregir el problema y evitar su repetición a futuro. También, se presenta un anexo cualitativo-cuantitativo sobre la acuñación de monedas en el período 1802-1996.
El análisis sobre las Monedas metálicas venezolanas, fue distinguido con mención honorífica por el Jurado del Premio
Capítulo 4 79
A manera de conclusión
Bibliografía 81
Anexos 85
Monedas metálicas venezolanas
Introducción
Anexo cualitativo del período 1802-1995
Instrumentos legales sobre monedas correspondientes al período 1802-1829
Instrumentos legales sobre monedas correspondiente al período 1830-1974
Instrumentos legales sobre monedas correspondientes al período 1974-1995
Anexo cualitativo-cuantitativo del período 1974-1995
Fuentes de las monedas de curso legal de níquel puro acuñadas por el Banco Central de Venezuela
Fuentes de las monedas de curso legal de acero-níquel acuñadas por el Banco Central de Venezuela
Fuentes de las medallas conmemorativas acuñadas por el Banco Central de Venezuela
Descargar el Libro GRATIS!
Betty Vásquez
El trueque y las monedas comunales, como el “momoy”, el “cimarrón” o el “relámpago del Catatumbo”, conviven desde este mes con el bolívar fuerte, gracias a una ley aprobada por el Presidente Chávez. El uso de estas monedas comunales está institucionalizado por la Ley para el Fomento y Desarrollo de la Economía Popular, que forma parte del paquete de 26 normas aprobadas por Chávez. Mediante esta ley las diversas comunidades productivas regionales están autorizadas a crear su propia moneda como “instrumento que permite y facilita el intercambio de saberse, bienes y servicios”. Pedro Morejón, Ministro de Economía Comunal, reseña que entre las monedas creadas hasta el momento también se encuentran el “guaiquerí”, que regirá en el oriental estado Nueva Esparta, la “lionza” (Yaracuy, oeste), el “paria” (Sucre, este), el “tamunangue” (Lara, centro), el “tipocoro” (Barinas, centro), el “turimiquire” (Monagas, este) y el “zambo” (Falcón, oeste). La moneda comunal “será administrada y sólo tendrá valor dentro del ámbito territorial de su localidad, por los grupos de intercambio solidario debidamente registrados, y distribuida equitativamente, la cual no tiene curso legal, ni circulará en el territorio de la República”, detalla la norma. Asimismo, dispone que sea el Banco Central de Venezuela (BCV, emisor) el órgano rector que supervise el valor de las monedas comunales con respecto al bolívar fuerte, moneda de curso legal en Venezuela desde enero de 2008. La ley contempla dos tipos de intercambio alternativo solidario: el “comunitario directo”, entre bienes y servicios mutuamente equivalentes; y “el comunitario indirecto”, que requiere de un sistema de compensación entre bienes no equivalentes, para lo cual son necesarias las “monedas solidarias”.
BCV no responde por las monedas comunales que ha puesto en circulación
Publicado por Giovanni Gómez Ysea.
El Articulo 318 de la Constitución Bolivariana de Venezuela en su Capitulo II: Del Régimen Fiscal y Monetario, Sección Tercera que se refiere sobre el sistema monetario nacional, sostiene en concordancia con el Articulo 106 de la enésima reforma de la Ley del Banco Central que: “La unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el bolívar”, y para despejar dudas al respecto, el propio Articulo 113 vigente de la Ley de la Bodega Central es aún más claro: “El Banco Central de Venezuela sólo podrá poner en circulación billetes y monedas metálicas a través de la compra de oro, divisas y la realización de los demás operaciones autorizadas por la presente Ley”, de tal manera, que cuando la Ley de Economía Popular de julio de 2008 estableció en su Artículo 27 que el Banco Central regularía todo lo relativo a la moneda comunal, y cuyo valor fuese “determinado por equivalencia con la moneda de curso legal en el territorio nacional”, como así lo sostiene el Articulo 29 ejusdem, se violaba tanto la Constitución como la Ley del BCV, violación que se mantiene en el nuevo Proyecto de la Ley de Economía Comunal a través de sus artículos 63 y 65 respectivamente, pronto a aprobarse en la Asamblea Nacional, sin que hasta ahora el BCV haya respondido por dichas monedas.

Así las cosas, hasta donde sabemos solo en unas pocas localidades se ha implantado este dinero de monopolio como son los casos de “El Cimarrón” en Barlovento, Barlovento tierra ardiente y del tambor; “El Guaiquerí”, en Nueva Esparta en honor al histórico equipo de basketball de la zona; “El Paria” en el Estado Sucre; “El Turimiquire” en comunidades de Anzoátegui y Monagas; “El Zambo” en la Sierra de San Luís en Falcón; “El Relámpago” del Catatumbo en la tierra de los ¿Que Mojella?; “El Ticoporo” implantado en el Municipio Socopó del Estado del Presidente; “El Momoy” en Boconó; el bailoso “Tamunange” en los Municipios, Quibor, Sanare y El Tocuyo del Estado Lara, y la Reina “La Lionza” en Urachiche en el Estado Yaracuy, no obstante a ello, el BCV no ha respondido por estas monedas en casi ya dos años que tiene la vigente Ley.
En este sentido, ni el escueto Informe de Fin de Año de los periodos 2008 y 2009, ni en lo Informes entregados a la Asamblea Nacional sobre los Resultados Económicos de los años antes mencionados, nada se habla de las condenadas monedas, es decir no existe nada oficial desde el punto de vista de la Bodega Central en cuanto al costo de la implantación de tales, monto en circulación, resultados alcanzados de estas, así como su paridad con la moneda nacional, es decir desde el punto de vista del BCV no existen entonces este dinero de monopolio. Ahora si esto es así, y así es, ¿con que cara viene de nuevo el Banco Central a ocuparse de las mismas monedas y otras mas, esta vez para los Consejos Comunales que se quieren implantar con la nueva Ley de Economía Comunal?.
En Abril del 2004, el BCV edito y saco a la venta un juego de memoria con las monedas, ensayos y fichas de la colección numismática del BCV el cual fue vendido en las librerías del Banco Central de Venezuela, en Caracas y Maracaibo.
Macuquina, chipichipi, morillera, morocota, cuartillo, bamba, locha, cachito, monaguero, pachano, centavo negro… Estos son los nombres de algunas de las monedas que han circulado en este país desde el tiempo de la Colonia. La gente del Banco Central de Venezuela, específicamente del Area de Numismática, decidió revelar todo el encanto de estas piezas a través de un original juego de memoria que no sólo muestra sus caras (o sus sellos), sino que aporta información sobre los años cuando estuvieron vigentes. Sepa, entonces, como se dice en la nota de prensa enviada por el BCV, que el chipichipi fue una moneda de un real elaborada en los llanos entre 1817 y 1818 por los herreros del ejército comandado por José Antonio Páez; o que morilleras eran las piezas de plata acuñadas en la Real Casa de la Moneda de Caracas, entre 1817 y 1821, con la nueva maquinaria que hizo traer al país el general español Pablo Morillo. Echele un vistazo, también, al insólito cachito, que no era más que el resultado obtenido de dividir una moneda en cuatro partes, práctica utilizada por los comerciantes entre 1830 y 1863 ante la escasez de sencillo. Este original juego de memoria viene en una muy bonita presentación y está elaborado con esmero.
Especialistas en numismática del instituto emisor, señala que el juego ofrece un revelador recorrido por la historia de este medio de pago, desde las macuquinas fabricadas a golpe de martillo en los virreinatos españoles de América hasta la moneda de 12 céntimos y medio, la legendaria “locha” o “zagaletona” que salió de circulación en los años 60 del siglo pasado.
Fragmento del Libro: Escritos Selectos por Pedro Grases
Y le encendí una vela -¡de a locha!- que era toda la luz. GALLEGOS, Doña Bárbara
A) Valor actual del término
En toda Venezuela, y solamente en Venezuela, el vocablo locha significa ‘moneda de níquel de valor equivalente a un octavo de bolívar, o sea doce céntimos y medio’. Esta fracción se llama también cuartillo, ya que corresponde a un cuarto de real. De uso equivalente y difundidas igualmente, en la lengua hablada por todas las clases sociales, y en la lengua literaria.
Es preciso tener presente el bolívar -unidad monetaria- y sus fracciones en la actualidad. El bolívar es de veinte centavos, o cien céntimos, o dos reales; cada real es de dos medios, y cada medio es de dos cuartillos o lochas.
De todas estas denominaciones, la que tiene particular historia es la voz locha, que nos proponemos esclarecer140.
El diccionario académico no lo registra, a pesar de tener justísimos títulos para haber sido aceptado el término como legítimo.
La circulación de las monedas de níquel de dos centavos y medio, data del 15 de enero de 1877, junto con los níqueles de a un centavo, con los que se sustituyeron las monedas de cobre141.’ Esta regulación de la moneda fraccionaria, decretada por Guzmán Blanco, venía a resolver -431- una confusión monetaria que se refleja en la barahúnda de nombres que conviven en el medio social venezolano, prácticamente hasta fines del siglo XIX.
Véanse las denominaciones de la moneda fraccionaria de la unidad base, algunas de ellas vivas todavía en nuestros días; muchas, desaparecidas del uso habitual, no tan sólo por haber dejado de denominar fracciones de la unidad monetaria, sino inclusive olvidadas en el lenguaje general142.
La unidad, *peseta (significa también la moneda de a 2 bolívares) franco, (más tarde) *bolívar, *bolo, *bolante, *simón.
Las fracciones:
0,625 = real ancho.
0,50 = *real, real sencillo, real angosto, real de carita (?), clavo.
0,25 = mediohuevo, *medio real, *medio.
0,20 = mediecito.
0,125 = *cuartillo, *locha, seña143.
0,0656 = huevo, güevo, güe, seña.
0,0625 = octavo, centavo monaguero, monaguero, centavo negro, seña, cobre.
0,05 = centavo convención, centavo macuquino, centavo fuerte, *cobre, *charo, *chipe, *chiva, *churupo (seguramente derivado de la voz indígena quiripa ‘moneda prehispánica en el occidente de Venezuela’), *chusco, guaso, *níquel, *nica (Barquisimeto), *puya.
0,0312 = segundo.
0,0156 = fisco (4 =1 monaguero), chiquito.
0,0125 = cachito, centavito (?).
***
Pues bien. En 1877, al poner en circulación la fracción precisa de dos centavos y medio, empezó a formarse la designación de locha, nombre afortunado144 que paulatinamente ha ido imponiéndose hasta ser de uso general. Para darnos cuenta de la confusión existente en las fracciones monetarias en el momento de aparecer el vocablo locha, véase el relato del agudo costumbrista Rafael Bolívar, quien nos introduce en el batiburrillo de denominaciones populares del «menudo», o «menudo de chichero», cuyos respectivos valores hemos anotado:
-432-
¡ABAJO LOS FISCOS!
Pápa sirigüe 15
que los centavos
corren a tres…
Lo que es el Pápa Sirigüe es más viejo que el comer con cuchara; pero la reacción contra los cachos, aunque nada tenga que ver una cosa con la otra, es más moderna: data de los tiempos de «la guacharaca cogía por la cola» como llamaba Sotillo a la godarria.
Había en esta villa para entonces un gremio de pulperos pícaros y facinerosos, aunque no tanto como el gran Tacaño, y muertos casi todos en olor de santidad (o de impunidad), quienes de cada monaguero145 sacaban ocho fiscos, lo cual centuplicaba el valor de tan plebeya y hedionda moneda. Cada centavo se le agregaba un fisco, y esto se llamaba una seña o un güecho, siendo este último el nombre con que más generalmente se conocían.
A veces acontecía que los fiscos eran demasiado menudos, y entonces los pulperos, para no dar su brazo a torcer, los metían en los paquetes de a cuatro reales, bien acomodaditos y bien ajustados y pasaban la especulación o sea la follonería a ciencia y paciencia de los consumidores y de las rentas municipales, que eran los que pagaban el pato…
El abanderado de la reacción fisquera fue José María Acosta, socio de don Pancho Echeverría y de los pulperos honrados de entonces, quien proclamó la granjería de a doce, desde el pan blanco hasta el jabón de la tierra y dio el famoso y valiente grito de ¡abajo los fiscos!
En esta propaganda anti-fisquera tomaron parte las autoridades, empezando por José Soto y acabando por mi compadre Mauricio Esáa, quien era el recaudador de las rentas municipales; y aunque la tal honrada propaganda levantó una polvareda inmensa, porque protestaron contra ella las vendedoras y los pulperos pícaros, es lo cierto, que se fue afirmando poco a poco hasta que el general López Placencia le dio el manazo definitivo a los cachos.
Aparecieron los níkeles, enterradores legítimos de la seña, y creadores de esa nueva moneda nacional llamada aquí locha y en Carabobo zagaletona, que es nombre de muchacha ya en edad de irle tentando los limones…
Trabajillo y no poco fue el que costó enseñar a las panaderas lo que ellas no querían saber, es decir, obligarlas a dar seis arepas por medio real; pero ya la cosa se afirmó para siempre y es bueno que no olvidemos que fue José María Acosta quien desde entonces nos está dando una arepa de más, como que fue él el primero en dar el grito memorable de ¡abajo los güebos!146
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Baldomero Rivodó, en 1889, define la voz locha, como quien ha visto formarse tal designación: «Llaman así a una nueva moneda de níquel de valor equivalente a un octavo de franco o de peseta»147.
De los muchos testimonios literarios posteriores a 1877 elijo estos de fin del siglo XIX. «Después un granuja me dijo anarquista, porque no le pude dar una locha…»; «… el recuerdo del bautizo lo constituía un medio agujereado, ensartado en dos pulgadas de cinta de a cuartillo la vara»148.
«Otro pequeño montón de lochas y centavos completan el capital de la banca…» (Cap. La jugada); «Cobra el empleado medio real, importe del viaje, y al cabo de un rato nos devuelve doce lochas, tres níqueles y dos centavos monagueros» (Cap. La Frutería); «… se coloca el Alcaide a la entrada del rastrillo y por una lista comienza a llamar a los detenidos, cada uno de los cuales toma las lochas diarias que le corresponden» (Cap. La cárcel pública)149.
Así pues, la moneda puesta en circulación en enero de 1877 tiene ya designación específica unos pocos años después. El nuevo nombre corre con suerte y se expande por Venezuela entera; por todas partes se incorpora al vocabulario e ingresa con pleno título en la literatura a través de los artículos de costumbres, que es su entrada lógica y natural.