Historia de la Moneda Venezolana
Republica de Venezuela (1953-1998)
(Monedas acu�adas durante este periodo)

En 1952 el Banco Central de Venezuela inform� al Ministerio de Hacienda sobre la escasez de moneda de plata que se hab�a agudizado en los �ltimos tiempos debido principalmente, al desarrollo de la industria y el comercio, el crecimiento de los gastos gubernamentales y el aumento progresivo de la poblaci�n. Por esto se orden� una acu�aci�n de monedas de Bs. 1; 0,50 ; y 0,25, lo que se realiz� en la Casa de la Moneda de Filadelfia. Luego de esta acu�aci�n se observaron ciertos inconvenientes con las acu�aciones que se realizaban en Estados Unidos, ya que all� se garantizaba la tolerancia en peso y ley por grupo de monedas y no en forma individual como lo exige la Ley de Monedas venezolana. Por esto, se consult� otras casas de monedas, y es as� que las acu�aciones de 1960 se realizan en la Casa de la moneda de Par�s, estas llevan en el anverso y a cada lado la palabra BARRE, signo de su grabador y un cuerno de la abundancia y una alondra, signos de la Administraci�n de Monedas de Par�s.

La Constituci�n promulgada en 1953 abandon� el nombre de Estados Unidos de Venezuela y restituy� el de Rep�blica de Venezuela, que hab�a estado en uso desde 1830 hasta 1863.

La Crisis de la plata: En 1965 la situaci�n del circulante met�lico en Venezuela se ve afectada por las condiciones del mercado internacional de la plata, que hace crisis ese a�o, y por las crecientes necesidades internas. Acent�a la escasez de circulante el atesoramiento con fines especulativos ante la posible alza del metal.

La plata fue tradicionalmente usada en la acu�aci�n de monedas porque su valor intr�nseco correspond�a, con los costos de fabricaci�n y beneficio, al valor nominal de las piezas, hecho que explicaba el alto grado de aceptaci�n de que gozaban dichas monedas en escala mundial. A partir de la crisis de los a�os 30 y m�s acentuadamente despu�s de la II Guerra Mundial, gran n�mero de pa�ses: los del bloque de la libra esterlina, casi todos los pa�ses europeos y, entre los grandes productores de plata, M�xico y Canad�, eliminaron o disminuyeron considerablemente el contenido de plata en sus monedas, sustituy�ndola por metales y aleaciones apropiadas a los fines de circulaci�n, pero de menor valor y de m�s f�cil adquisici�n.

El fen�meno del desequilibrio del mercado de la plata se origin� por la insuficiencia de la producci�n para satisfacer la creciente demanda. El lento crecimiento de la producci�n se debe a razones de orden t�cnico. Muchos yacimientos se fueron empobreciendo paulatinamente, y, por otra parte, como la plata en la naturaleza viene mezclada con otros metales, los costos de producci�n son elevados.

Frente a un nivel de producci�n estacionario o en lento ascenso, el consumo de la plata aument� considerablemente en esos a�os, tanto para fines industriales como monetarios. La demanda creciente de monedas, principalmente en Estados Unidos, se debi� al aumento de la poblaci�n, al incremento de actividades financieras, al notable desarrollo de las m�quinas autom�ticas vendedoras, de aparatos telef�nicos y de otros servicios operados con monedas y el atesoramiento con fines especulativos.
En la Memoria del Banco Central de Venezuela correspondiente a 1965 y, bajo el t�tulo "Problemas internacionales de la plata y situaci�n de las monedas fraccionarias en Venezuela", el Instituto analiza las dificultades que en esa materia confrontaba el pa�s y expone las sugerencias que hab�an sido hechas al Ejecutivo a fin de remediarlas prontamente. Consider� el Instituto necesario estudiar la conveniencia de nuevas alternativas en relaci�n con el contenido met�lico de las monedas. Entretanto comienzan a aparecer s�ntomas inquietantes que agudizan el problema. La demanda de moneda se acent�a; la inseguridad en los precios de la plata dificulta su adquisici�n en previsi�n de nuevas acu�aciones; las Casas de Moneda que tradicionalmente hab�an realizado las acu�aciones venezolanas se encuentran imposibilitadas de atender los pedidos.

La situaci�n planteada dio origen a la promulgaci�n de una Ley de Acu�aci�n de Monedas el 16 de diciembre de 1965, por medio de la cual se orden� la acu�aci�n de monedas de plata de Bs. 5,2 y 1 ; de n�quel puro de Bs. 0,50 y 0,25 y de cupro-n�quel de Bs. 0,05. Al permitir esta Ley la acu�aci�n de las monedas de BS. 0,50 y 0,25 en n�quel puro, se inici� en forma cautelosa el cambio que imperiosamente impon�a la situaci�n internacional de la plata. Se escogi� el n�quel como metal sustitutivo de la plata por su apariencia f�sica, su resistencia, su abundancia a escala mundial, su precio razonable y la existencia comprobada de reservas nacionales. Es un metal que resiste el desgaste de la circulaci�n, y debido a su dureza y alto punto de fusi�n, su amonedaci�n precisa de equipos t�cnicos especiales, lo cual limita los incentivos de la falsificaci�n.

Francia acept� acu�ar las monedas de plata de Bs. 1 y 2. Las monedas de n�quel de 0,50 y 0,25 se acu�aron en Londres y las de cupro-n�quel de 0,05 fueron realizadas por la F�brica Nacional de Moneda y Timbre de Madrid.
Cuando el p�blico tuvo conocimiento de la escasez de plata en el mercado internacional y de la posible alza del precio del metal, se produjo un incremento sustancial en la demanda de monedas de Bs. 5, cuyo valor intr�nseco hab�a casi alcanzado su valor monetario. Estas piezas fueron atesoradas con miras especulativas y numism�ticas, lo que determin� la desaparici�n del "fuerte" de la circulaci�n. Esto agrav� la escasez de moneda circulante, y a fin de aliviarla fue emitido un billete de Bs. 5 para conmemorar el Cuatricentenario de Caracas. Puesto en circulaci�n el 21 de noviembre de 1966, en cantidades reducidas, esta emisi�n desapareci� pr�cticamente de la circulaci�n, pero como result� �til en aquella emergencia, se continu� la emisi�n de billetes de este valor aunque con diferente dise�o.

En 1967 la situaci�n se torna cr�tica. El BCV expone en un informe al Ministerio de Hacienda lo siguiente:
"La sustituci�n de la plata por otros metales con fines de acu�aci�n no debe tener, por s� sola, ninguna repercusi�n adversa sobre la econom�a nacional, aunque se reconoce el probable y pasajero efecto sicol�gico negativo en algunos sectores de la colectividad... La utilizaci�n de otros metales para fines monetarios es, por lo dem�s, un proceso que se est� cumpliendo en escala universal y resultar�a una ostentaci�n inconcebible mantenernos en la situaci�n actual. Es sumamente oneroso para el pa�s continuar usando la plata para estos fines, ya que esto implica cuantiosas y crecientes salidas de capitales y la inmovilizaci�n de sustanciales recursos fiscales para proveer de medio circulante a nuestra econom�a, los cuales podr�an ser usados con fines de desarrollo econ�mico susceptible de obtenerse a un costo real mucho menor para la naci�n.. De las consideraciones precedentes y en concordancia con nuestras comunicaciones mencionadas al comienzo, se desprende la necesidad de reformar la Ley de Monedas vigente, especific�ndose los nuevos metales a ser usados para las futuras acu�aciones. Se recomienda eliminar por completo el uso de la plata para las nuevas acu�aciones, ya que de otro modo correr�amos el riesgo de tener que modificar nuevamente la Ley sobre la materia en el futuro".

Era imposible posponer por m�s tiempo la sustituci�n de la plata en las monedas. El 4 de diciembre de 1967, el Congreso dict� una Ley de Acu�aci�n por medio de la cual se aprob� la acu�aci�n de monedas de Bs. 1 y 2 en n�quel puro. La cual se realiz� en Londres.

La sustituci�n de la plata por n�quel caus�, como era de esperarse, comentarios adversos por parte del p�blico poco enterado de las circunstancias que lo motivaron, a pesar de las m�ltiples y frecuentes comunicaciones al respecto transmitidas por las autoridades del BCV a trav�s de los diversos medios de informaci�n. Aquella actitud fue pasajera y, desde el punto de vista pr�ctico, la transformaci�n no present� inconvenientes.
Desaparici�n de la locha: El principal inconveniente de esta moneda era que no cuadraba, por su fracci�n de c�ntimo, en el sistema monetario decimal y ocasionaba dificultades en la contabilidad, especialmente en la mecanizada mediante m�quinas registradoras. Otro inconveniente es que el peso y di�metro de la locha era muy parecido a la del bol�var, hac�a que se confundieran f�cilmente y que se pudieran utilizar en las m�quinas vendedoras que requer�an la introducci�n de 1 Bol�var.

Por otra parte, el tama�o y elevado peso de las monedas de locha (Bs. 0,12 �) en relaci�n con su bajo valor nominal, hac�a onerosa su acu�aci�n.
Por todo esto, el uso de estas monedas fue disminuyendo, a medida que los comerciantes iban eliminando de los precios la fracci�n de c�ntimo, as� se fueron sustituyendo por las monedas de Bs. 0,10 y 0,05 .
Ley del Banco Central de Venezuela: El 30 de octubre de 1974 se aprueba la nueva Ley del Banco Central de Venezuela la cual marca un cambio radical en la pol�tica del Estado en relaci�n a la acu�aci�n de la moneda.
En esta nueva ley, entre otras cosas, se concede al BCV con car�cter exclusivo, la facultad de emitir billetes y acu�ar monedas. Se establece que la unidad monetaria de la Rep�blica de Venezuela es el Bol�var, as� mismo, se establecen las caracter�sticas de cada una de las monedas que deben circular en el territorio nacional.

En 1972, el Directorio del Banco Central de Venezuela recomienda al Ejecutivo Nacional, la acu�aci�n de monedas conmemorativas, la cual no estaba contemplada en la vigente ley de Monedas. Con la Ley del Banco Central de Venezuela del 30 de octubre de 1974, este ejerce con car�cter exclusivo, la facultad de emitir billetes y acu�ar monedas. En 1998 el BCV aprob� la acu�aci�n de monedas con las denominaciones de 10, 20, 50, 100 y 500 Bs. sustituyendo a los billetes de igual denominaci�n hasta que estos vayan extingui�ndose. A partir del 30 de junio del 2000 est�n en circulaci�n monedas de 20 y 50 Bs. acu�adas en la Casa de la Moneda de Venezuela, con la novedad de incluir el logo de la Casa de Moneda y el a�o de acu�aci�n es 1999.

 

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