Fragmento del Libro: Escritos Selectos por Pedro Grases
Y le encendí una vela -¡de a locha!- que era toda la luz. GALLEGOS, Doña Bárbara
A) Present value of the term
Throughout Venezuela, and only in Venezuela, the loach word meaning 'nickel coin equivalent in value to one-eighth of bolivar, or twelve and a half cents'.
We must remember the bolivar-currency-and its fractions today.
Of all these names, which is particularly loach story is the voice, we propose esclarecer140.
The academic dictionary does not register, despite having justísimos titles to have been accepted as legitimate term.
B) Use of "hake"
La circulación de las monedas de níquel de dos centavos y medio, data del 15 de enero de 1877, junto con los níqueles de a un centavo, con los que se sustituyeron las monedas de cobre141.’ Esta regulación de la moneda fraccionaria, decretada por Guzmán Blanco, venía a resolver -431- una confusión monetaria que se refleja en la barahúnda de nombres que conviven en el medio social venezolano, prácticamente hasta fines del siglo XIX.
See the names of the coins in the base unit, some of them still alive today, many, disappeared from common usage, not only because they no longer called fractional monetary unit, but even in the language general142 forgotten.
The unit, * peseta (meaning also the currency of a 2 bolivars) French, (later) * bolivar, * bolus * bolante, * simon.
Fractions:
0,625 = real ancho.
0,50 = *real, real sencillo, real angosto, real de carita (?), clavo.
0,25 = mediohuevo, *medio real, *medio.
0,20 = mediecito.
0,125 = *cuartillo, *locha, seña143.
0,0656 = huevo, güevo, güe, seña.
0,0625 = octavo, centavo monaguero, monaguero, centavo negro, seña, cobre.
0,05 = centavo convención, centavo macuquino, centavo fuerte, *cobre, *charo, *chipe, *chiva, *churupo (seguramente derivado de la voz indígena quiripa ‘moneda prehispánica en el occidente de Venezuela’), *chusco, guaso, *níquel, *nica (Barquisimeto), *puya.
0,0312 = segundo.
0,0156 = fisco (4 =1 monaguero), chiquito.
0,0125 = cachito, centavito (?).
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Pues bien. En 1877, al poner en circulación la fracción precisa de dos centavos y medio, empezó a formarse la designación de locha, nombre afortunado144 que paulatinamente ha ido imponiéndose hasta ser de uso general. Para darnos cuenta de la confusión existente en las fracciones monetarias en el momento de aparecer el vocablo locha, véase el relato del agudo costumbrista Rafael Bolívar, quien nos introduce en el batiburrillo de denominaciones populares del «menudo», o «menudo de chichero», cuyos respectivos valores hemos anotado:
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¡ABAJO LOS FISCOS!
Pápa sirigüe 15
that pennies
run three…
Lo que es el Pápa Sirigüe es más viejo que el comer con cuchara; pero la reacción contra los cachos, aunque nada tenga que ver una cosa con la otra, es más moderna: data de los tiempos de «la guacharaca cogía por la cola» como llamaba Sotillo a la godarria.
Había en esta villa para entonces un gremio de pulperos pícaros y facinerosos, aunque no tanto como el gran Tacaño, y muertos casi todos en olor de santidad (o de impunidad), quienes de cada monaguero145 sacaban ocho fiscos, lo cual centuplicaba el valor de tan plebeya y hedionda moneda. Cada centavo se le agregaba un fisco, y esto se llamaba una seña o un güecho, siendo este último el nombre con que más generalmente se conocían.
A veces acontecía que los fiscos eran demasiado menudos, y entonces los pulperos, para no dar su brazo a torcer, los metían en los paquetes de a cuatro reales, bien acomodaditos y bien ajustados y pasaban la especulación o sea la follonería a ciencia y paciencia de los consumidores y de las rentas municipales, que eran los que pagaban el pato…
El abanderado de la reacción fisquera fue José María Acosta, socio de don Pancho Echeverría y de los pulperos honrados de entonces, quien proclamó la granjería de a doce, desde el pan blanco hasta el jabón de la tierra y dio el famoso y valiente grito de ¡abajo los fiscos!
En esta propaganda anti-fisquera tomaron parte las autoridades, empezando por José Soto y acabando por mi compadre Mauricio Esáa, quien era el recaudador de las rentas municipales; y aunque la tal honrada propaganda levantó una polvareda inmensa, porque protestaron contra ella las vendedoras y los pulperos pícaros, es lo cierto, que se fue afirmando poco a poco hasta que el general López Placencia le dio el manazo definitivo a los cachos.
Aparecieron los níkeles, enterradores legítimos de la seña, y creadores de esa nueva moneda nacional llamada aquí locha y en Carabobo zagaletona, que es nombre de muchacha ya en edad de irle tentando los limones…
Trabajillo y no poco fue el que costó enseñar a las panaderas lo que ellas no querían saber, es decir, obligarlas a dar seis arepas por medio real; pero ya la cosa se afirmó para siempre y es bueno que no olvidemos que fue José María Acosta quien desde entonces nos está dando una arepa de más, como que fue él el primero en dar el grito memorable de ¡abajo los güebos!146
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Baldomero Rivodó, en 1889, define la voz locha, como quien ha visto formarse tal designación: «Llaman así a una nueva moneda de níquel de valor equivalente a un octavo de franco o de peseta»147.
De los muchos testimonios literarios posteriores a 1877 elijo estos de fin del siglo XIX. «Después un granuja me dijo anarquista, porque no le pude dar una locha…»; «… el recuerdo del bautizo lo constituía un medio agujereado, ensartado en dos pulgadas de cinta de a cuartillo la vara»148.
"Another small pile of pennies loaches and complete the bank capital…» (Cap. La jugada); «Cobra el empleado medio real, importe del viaje, y al cabo de un rato nos devuelve doce lochas, tres níqueles y dos centavos monagueros» (Cap. La Frutería); «… se coloca el Alcaide a la entrada del rastrillo y por una lista comienza a llamar a los detenidos, cada uno de los cuales toma las lochas diarias que le corresponden» (Cap. La cárcel pública)149.
Así pues, la moneda puesta en circulación en enero de 1877 tiene ya designación específica unos pocos años después. El nuevo nombre corre con suerte y se expande por Venezuela entera; por todas partes se incorpora al vocabulario e ingresa con pleno título en la literatura a través de los artículos de costumbres, que es su entrada lógica y natural.


